La Secuencia Cultural del Periodo Formativo en Ancón es un libro- Testimonio de la tesis para optar el grado de Bachiller en Arqueología de Hermilio Rosas en 1970, donde se describe las excavaciones realizadas durante la década de los 60's, lo cual permitió al autor explicar las fases culturales de Formativo en Ancón, con un detallado análisis estilístico y tipológico de la cerámica de esta zona del norte de la capital. El Texto ha sido publicado tal cual está en el manuscrito original, exceptuando las correcciones necesarias, además se incluye en el mismo una serie de dibujos de las excavaciones y recollecciones superficiales que han permanecido inéditos durante todo este tiempo.
Hermilio Rosas La Noire (1935) ha realizado investigaciones en la cuenca del rio Chotano (Cajamarca), Pacopampa (Cajamarca) en la provincia de Carhuaz (Ancash), tiene estudios en Museología y Conservación de Museos, ejerció el cargo de Conservador General del entonces MNAA entre los años 1973-1974, fue director del mismo desde 1975-1984 y Director del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, durante los años 1984-1992.
Informes y pedidos a: avqi@yahoo.es
Hemos querido incluir para los interesados los comentarios del Dr. Ramiro Matos Mendieta que fueron leidos el dia de la presentación en el salón general del CC-UNMSM, el cual estará disponible durante un tiempo prudencial para que pueda estar acequible al público en general.COMENTARIOS
Dr. Ramiro Matos Mendieta
Curador para América Latina
Museo Nacional del Indígena Americano
Smithsonian Institution.
No siempre es un compromiso grato presentar la publicación de un amigo y colega, porque en ella de manera implícita, se mezcla lo afectivo con lo académico, conduciéndonos por razones obvias, a incurrir voluntaria o involuntariamente a una miopía afectiva, que trata de pasar por alto los errores y los vacíos en la investigación, alejándonos del rigor científico que la disciplina demanda.
Consciente de estas y mis propias limitaciones, acepté escribir unas cortas líneas sobre la obra de mi dilecto amigo Hermilio Rosas La Noire, cuyo manuscrito fue originalmente presentado en 1970 como tesis de grado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la cual ahora, gracias al entusiasmo y el elogiable tributo de un grupo de jóvenes arqueólogos liderados por Omar Pinedo, egresados de la misma universidad, lo han querido convertir en un libro.
Hacia finales de la década de los cincuenta, Hermilio Rosas era, al mismo tiempo, un entusiasta trabajador del Museo Nacional de Antropología y Arqueología y un inquieto estudiante de arqueología en la Universidad de San Marcos. Por entonces, como siempre ocurre en la historia del Perú, junto a los excavadores ilegales aparece un proyecto patrocinado por una autoridad de turno, presto a destruir el patrimonio arqueológico. En 1959 la Municipalidad de Ancón dispuso aplanar Las Colinas para construir una playa de estacionamiento. Esto motivó que el Dr. Jorge C. Muelle y el Patronato Nacional de Arqueología nos invitara a llevar a cabo excavaciones de rescate para salvar algunos datos. Dada la importancia del sitio de Las Colinas de Ancón en la arqueología andina, muchos tuvimos interés por estudiar el yacimiento. Al equipo se sumó Hermilio Rosas, comisionado por el Museo Nacional y el Patronato Nacional de Arqueología.
Los acusiosos trabajos de Rosas, tanto en el campo como en el gabinete, le dieron suficiente material para escribir su tesis de grado. Como él mismo explica en el texto, su familiariadad con la arqueología de Ancón fue gracias a su acceso a la literatura existente. Así lo demuestra la bibliografía que utiliza, dando testimonio de un trabajo serio, sin descuidar los recursos académicos que tuvo a su alcance, especialmente aquellos que se ocupan del Período Formativo de la costa central y de la región andina en general.
Sin la ambición por descubrir eventos o evidencias extraordinarias, Rosas presta su atención a recuperar los datos de campo, es decir, hacer una arqueología empírica, arqueología de datos y hechos, documentar todo cuanto encuentra en sus excavaciones, a preparar un registro arqueológico serio, que actualmente tiene vigencia para cuantos desean seguir con los estudios sobre Ancón. Es cierto que su investigación de campo, especialmente la excavación por estratos arbitrarios, corresponde a una arqueología tradicional, no siempre aconsejable en basurales acumulados por milenios como ocurre en Ancón. Sin embargo, la metodología que ha utilizado Rosas para ordenar y organizar el material, permite a cualquier investigador del futuro acceder a sus notas y a los datos.
Me gustaría destacar algunos aportes de la investigación de Rosas:
Primero, la honestidad con que presenta sus datos, cualidad consustancial cuando se trata de hacer ciencia. El informe de Rosas es objetivo y ajustado a la realidad de los hechos. Por esos años, por ejemplo, otro investigador del Patronato anunció haber encontrado fragmentos Paracas en Las Colinas de Ancón y el Dr. Muelle tenía interés por ellos. Rosas, después de sus investigaciones de campo, sencillamente dijo que no existen tales fragmentos, tal como asevera también, que en Ancón el Período Inicial no tiene la misma antiguedad que Kotosh Wairajirca. Siguiendo las conclusiones de Matos Mendieta, Rosas también afirma que el Precerámico perduró en Ancón hasta una fase más tardía, sobre la cual se intrroduce un grupo de alfareros hacia los comienzos del primer milenio antes de la era cristiana y se acomodan junto o dentro de los de la fase anterior sin ocasionar grandes cambios en la estructura económica y organización social.
Segundo, siguiendo los estudios de Edward Lanning, Rosas diferencia muy bien las tres ecologías vinculantes a la economía del Período Formativo en Ancón. Estas fueron: las lomas adyacentes, el cauce del río Lurín y las tierras aluviales, y la playa marina con los recursos del mar. Recursos de estos tres ambientes naturales, dieron fuerza a la temprana sedentarización en Ancón, pero a su vez, ellos fueron los responsables para que en Ancón la población establecida en Las Colinas gozara de cierta opulencia, sin preocuparse por la construcción de grandes templos como ocurría en otros valles.
Tercero, Rosas hizo un inventario de plantas y de animales que la población asentada en Las Colinas utilizó para su alimentación.
Cuarto, el análisis de la cerámica que hace Rosas sigue igualmente la metodología de la arqueología tradicional, tratando de clasificar los tiestos por formas, decoración y pasta. La clasificación tipológica de la cerámica es observada a la luz de la estratigrafía de sus excavaciones, tratando de visualizar la frecuencia de los tipos por estratos y por capas estratigráficas, con los cuales ordena una secuencia cronológica por fases. Lo interesante y diferente a los estudios previos en Ancón, es su intento de entender la evolución cultural de los habitantes de los períodos Inicial y Formativo de Ancón. Por un lado ordena la secuencia local para Ancón y, por otro, avanza con un diagnóstico a nivel regional, las cuencas bajas de los ríos Chillón y Rimac, para insertarla finalmente dentro de los diversos estilos del Período Formativo conocidos en los Andes Centrales. Un su seriación de la cerámica, Rosas habla de tres fases ocurridas durante el Período Inicial, a los cuales los llama: Fase Chira, Fase La Florida y Fase Hacha, obviamente comparando y articulando los rasgos tipológicos de la cerámica de Ancón con los conocidos estilos y tipos de esos sitios monumentales.
Quinto, en un intento de contextualizar el material de Ancón dentro de una dimensión andina, Rosas habla de tres tradiciones. La primera la llama Tradición Ribereña Pacífica y la vincula a las culturas del Pacífico. La segunda la denomina Tradición Andina y la asocia principalmente a los estilos de Pacopamapa y Kotosh. La tercera y última la llama Tradición Selvática, siguiendo la tesis de Donald Lathrap. Con esta visión, Rosas trata de llamar la atención sobre el carácter macro regional de las culturas y que la investigación no se debe detener en un solo sitio.
A la luz del avance en la investigación teórica y arqueológica en el presente, los lectores del libro podrán objetar muchos errores y acaso ausencia del rigor científico en la investigación y en el informe de Rosas, pero nadie podrá regatear la objetividad en la presentación de los datos. Rosas está entregando a la bibliografía arqueológica, datos obtenidos de un asentamiento que estuvo amenazado por la destrucción. Lejos de preocuparse por las novedades en la teóría arqueológica, Rosas se preocupó por recuperar los datos y hechos que estaban perdiéndose. Allí esta su contribución, todos cuantos tenemos interés por la arqueología de Ancón en particular y la costa central en general, tenemos que leer el informe de Rosas. Alli están los datos, más la interpretación queda al buen criterio de cada cual.
Celebramos ahora el libro de Hermilio Rosas que originalmente fue su tesis de grado, y con él rendimos nuestro homenaje a la Universidad Peruana de otrora. La contribución intelectual de Rosas debe considerarse y evaluarse dentro de su tiempo, porque hasta los años 1968, la universidad era un centro académico de investigación, de aprendizaje y enseñanza, de creatividad y de ciencia, donde el egresado para ingresar a la familia de los profesionales tenía que llevar a cabo una investigación, escribir una tesis y graduarse, situación que dramáticamente ha cambiado en las décadas recientes.
Para concluir, permítaseme expresar dos acotaciones sobre Hermilio, porque ellas inciden objetivamente en la historia de la arqueología peruana. La primera se refiere al trabajo en el Museo Nacional del Perú, donde desde su fundación (1822) hasta la desaparición del Patronato Nacional de Arqueología (1995) era una carrera profesional. Hermilio empezó a trabajar en el Museo Nacional desde un primer nivel y culminó su carrera como director del mismo Museo Nacional de Antropología y Arqueología. Después de la creación del INC, los profesionales que trabajan en los museos tienen que aceptar la humillante contratación por cortos períodos de tiempo, con lo que no se les da la oportunidad de hacer carrera y labor profesional en el museo. La segunda se refiere a la misión del cargo de director del Museo Nacional de Antropología y Arqueología. Sin duda Hermilio junto a Julio C. Tello y Jorge C. Muelle, fue uno de los directores, guardando la distancia con los maestros mencionados, que supo llevar en alto el honroso cargo, con honestidad y solvencia.
Muchas gracias.